. sonrisas Mastercard .

Siempre sin teléfono, a veces sin agua, cada día vendiendo mangos y consiguiendo $10.000 para la luz prepago, para surtir el negocio, para desayunar y comer lentejas con huesito, arroz y plátano (“a veces compramos promociones de oreja: 3 libras en $2.5000, muy buenas”). Yendo así por la vida, llenos de sueños como todo mundo pero con menos oportunidades, ricos en amor, en pobreza y sobre todo en esperanza (quizá por eso también sean ricos en ingenuidad). La riqueza es subjetiva, seguramente, pero la desigualdad es real.

“Mi ejemplo”
“Si yo pude, ellos también. Mi mayor riqueza es el ejemplo, darles estudio hasta donde pueda, pero la vida no es como uno se la imagina”. Sorángela, 31 años, ama de casa.

“Ellos”
“Lo más valioso, lo que quisiera tener conmigo siempre, es mi familia”. Marco Aurelio, vendedor de mangos, 31 años.

“Chifonier”
“Lo que más me gusta es el chifonier de mi mamá… pero ella siempre se queda con lo más hermoso”. Evelyn, 8 años.

“Gallos”
“Lo que más me gusta son los gallos, porque los vendemos y estrenamos zapatos. Por eso hay que cuidarlos bien y entrarlos si llueve”. Sebastián, 11 años.

“Bicicleta”
“Algo que siempre quisiera tener es mi bicicleta. Es mía y de Santiago, pero yo la cuido más”. Santiago, 9 años.

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