REC (Ruta Etilica Colombiana) – Episodio 01: Tapetusa


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De las balsámicas y el Viche del Chocó al Ñeque en Palenque de San Basilio, del Chirrinchi en La Guajira a la Candela y la Tapetusa en Antioquia, sin olvidar la Chicha en Cundinamarca o el Bolegancho en Santander… La idea es descubrir esta “Ruta Etílica Colombiana”, viajar por nuestras tradiciones y festejos, por los productos locales que están en nuestra memoria, comenzando con la tapetusa, con las conversaciones de punk en una vereda, sobre las veces que Don Beto fue a parar a la cárcel y sobre lo inesperado que puede ocurrir cuando uno no sabe despinchar una vespa. El viaje comienza por carretera destapada.

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Punk de vereda

Una vereda de Guarne a 30 kilómetros de Medellín, y yo subiéndola en una moto destartalada sin tener idea de a donde llegar, coronando la cima y preguntando en una casa cualquiera por la tapetusa. Con cara de sorpresa me mandan para donde Don Beto, “allá, en la amarillita llena de anturios” a donde voy y sólo encuentro un punkero con camiseta de AC/DC cargando a su hija bebé que me cuenta historias de rock: “Fui Hare Krishna como Los Beatles cuando estuvieron en India y sacaron el White Album, el de Revolution. Yo tocaba en Antitodo y en Buenos Aires vi a la Polla Records”. Le inspiro confianza, parece, porque se detiene y va a buscar a Don Beto. Me lo presenta: camisa abierta, sombrero vueltiao, inmensa barriga y ganas de hablar. Una delicia.

Don Beto, tapetusero de fama

“Me tomé las primeras tapetusas a los 12, mi papá la hacía y yo le robaba un sorbito de cada botella. De él aprendí a prepararla hace 45 años… Eso antes daba plata pero ya no. Igual con la tapetusa le di educación y comida a mis 7 hijos, que nunca aprendieron a hacerla, sólo mi nieto, ese que está oyendo reggaeton y que lo hace porque es bueno seguir las costumbres”, dice. “Si quiere probar, la media vale $2.500”… Compro 4: café, piña, cereza y blanca… Sigue: “Antes me tomaba media por la mañana, media al almuerzo y también por la noche, pero el médico me lo prohibió por la presión, aunque yo le hago caso”… “En esta vereda éramos 5 tapetuseros: ahora sólo quedo yo, que la hago con panela y sin químicos, no como el aguardiente chiviado que deja a la gente ciega… por ese sí deberían meter a la cárcel… A mi me han metido 11 veces. Por eso no me dejo tomar fotos, para no ajustar la docena”…

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La cabecera y las historias de gente ciega

Fidel Castro es antropólogo y no le hacen gracia los chistes comunistas. Fidel sigue las rutas culinarias de Antioquia en www.facebook.com/jorge.fidel.37 y gastronomicaycultural.blogspot.com: “Tapetusa porque antes las botellas se tapaban con la punta de la mazorca, la tusa. Su origen viene de la Agavacea, o sea la penca, agave, maguey, cabuya o mezcal, sólo que hoy no es fácil encontrar tapetuseaderos de agave”. “Al hacer la tapetusa la primera garrafa se llama la Cabecera y como las siguientes tienen menos alcohol, a veces es necesario un catador que le vaya dando el punto a las otras”… “Un día llegó un catador ciego. Yo me preguntaba si había sido por tomar tapetusa… No. Había sido por un accidente, jajajaja”… Turno para Don Beto: “La cabecera se prepara con dos o tres alacranes vivos y mariguana. Se usa untándola como remedio para el reumatismo y los calambres… Si alguien es muy bruto puede tomársela pero sin los alacranes… Media vale $12.000”… Ahora, volviendo a los ciegos, la verdad es que esos somos nosotros.

Somos ciegos (hasta que algo nos conecta)

“Tenemos ojos pero no queremos ver, le damos la espalda a lo que somos, destruyendo lo nuestro”… Eso pienso pero no quiero entrar en moralejas, así que me despido y bajo feliz por la autopista, con Medellín a lo lejos… paro y tomo varias fotos y se me estalla una llanta, mala suerte o destino, me detengo frente a unas bodegas e intento cambiarla: me ensucio, sufro y me aporreo las manos sin darme cuenta que dos señores me observan. Saludo, me río, me ayudan. Son Luis y Mario. Logramos poner la llanta de repuesto, nos fumamos un cigarro y les cuento mi día, la búsqueda, los alacranes, los ciegos, las tradiciones… les muestro fotos y les ofrezco tapetusa. Quieren? Sí.

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Somos ciegos hasta que algo nos conecta y juntos disfrutamos de placeres sencillos, conversar tomándonos algunos tragos, sabiendo que los tapetuseros eran y siguen siendo perseguidos como contrabandistas por no pagar impuestos, que siguen siendo tratados como ignorantes por no beber “algo elegante”… Qué más elegante que revalorizar nuestra cultura y nuestra producción campesina? Qué más elegante que hacer dos amigos y compartir con ellos un momento y una historia para la vida?

En mi casa hay tapetusa! Quienes quieran probar son bienvenidos!

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Texto y fotografías porFedericoRuiz.com / @federicoruiz
Para EnOrbita.tv, el portal Transmedia de Señal Colombia, 2013.


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